Caballero en Valentine…

Sidsf

Hola, si, esta vez estoy rompiendo mi maleducado protocolo de no saludar, no sé, quizá por darle un toque especial a esta entrada, tal vez porque es san Valentín, de pronto porque siento que soy una mala persona no saludando, a lo mejor sea porque me siento lo suficientemente contento como para dedicar un párrafo sobre el tema, poniendo en peligro la esencia de redactar columnas, o para ser más sensatos, todas las anteriores, aunque, como si se tratara de una formula química, cada cosa en su debida proporción y medida…

He dedicado muchas palabras al amor, como ha sido aclarado previamente en “My Lolita Style”, representan sencillamente opiniones muy personales que, pueden coincidir con las mayorías, pero, no están como ideas obligatorias en el Lolita, es más, el lolita por sí solo no posee filosofía propia, más que sus propósitos estéticos.

Dedicaré entonces, otros versos al amor, con la excusa del día de “San Valentín”, me preocupa ser repetitivo en este tema, pero, díganme ustedes, cuando sienten así sea un poquito, la libertad de expresar sus sentimientos, ¿no se aprovechan de cualquier medio para manifestarlo?, lo sé, es egoísta, pero las próximas columnas me dedicaré a hablar, no sé, sobre por ejemplo: ¿Dandy y la Cocina?, pero bueno, continuaré con lo de hoy.

La Lolita y el Dandy, a pesar de, vuelvo a decirlo, no tener una corriente de pensamiento propia, no podemos negar que muchos de sus símbolos, lenguajes y características, evocan e invitan comúnmente a pensar unas cosas puntuales, nos incitan, si, pero, esa incitación, no es la que por ejemplo nos acostumbramos a ver, leer y escuchar en la vida “real”, el Lolita nos llama incluso en muchos casos a lo contrario… nos hace en gran o poca medida, a dejar de pensar con la entrepierna, y nos hace volver a pensar con el corazón, la dulzura y la ternura de la mayoría de sus trajes, no provocan otra cosa que pensamientos bellos, sublimes, sientes que tu papel como dandy, o también el de las Lolitas y demás Boystyle en sus respectivos papeles, hacen una acción reaccionaria ante la explosión de sensualidad que se antepone a los sentimientos en muchas ocasiones, nos convierte por lo tanto, en poseedores de, como dicen las historietas: “Un poder, pero también, una responsabilidad”.

Por las calles donde pasamos, los sitios que visitamos, y los lugares donde aparecemos, vistiendo nuestros atuendos, provocamos un “stand by” de pensamientos homogéneos y a veces morbosos, para generar un encantamiento por cosas que se ven puras y bellas (no importa el estilo de vida de quien lo usa, bueno, por lo menos mientras viste el atuendo en lo posible, a mi humilde opinión), produces cambios en la mente de las personas, así sea por un microsegundo.

Hace poco, caminábamos una Lolita muy querida, y yo, con nuestros atuendos, la gente nos veía a veces con cierta envidia, otras con maravilla por la escena que se desarrollaba ante sus ojos, una señora, se atrevió incluso a decirnos lo linda pareja que nos veíamos, entiendo que la bella Lolita que me daba el honor de caminar a su lado, ante esos comentarios prefiriera mantenerse seria y mirar hacia el piso mientras yo sonreía a la señora por responder con educación a las bonitas e igualmente educadas palabras que nos dedicó en la calle… me sonrojé, claro está, me preocupé un poco, igualmente, pero, se que desde el ángulo que se le mire, algo bueno, por muy pequeño que sea, se hace tan solo inspirando a otros, hacer creer  de nuevo en sentimientos y emociones que se habían dado por muertas.

del “me caes bien”, al “te quiero”, solo hay una sonrisa de distancia…

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