Ayudando a las Lolis, pastelería y algodones de azúcar.

Como Dandy, he sido tomado por un deseo de llenar de lolitosidad el mundo, al menos entre mis amistades, supongo que tú amiga lectora, lo has hecho también.

He promovido y motivado a varias personas a pertenecer al estilo lolita, apadrinando a lo largo de estos 3 años a varias chicas y chicos, sobre todo a que conozcan las reglas del estilo y todo cuanto es necesario aprender para no caer en el “Ita” y salir regias.

En mi ciudad, junto con mis amigas Lolitas mas conocedoras, hemos hecho jornadas de inducción, donde con vestidos y accesorios en mano, instruimos sobre todo lo básico que deben saber para ser Lolitas. Cuando son de otra ciudad, aunque es un poco más difícil, siempre busco conseguir las imágenes y referentes necesarios, al mismo tiempo que recomiendo que entren a páginas como “My Lolita Style”.

Las chicas y los chicos, comúnmente al momento de entrar en el estilo y confiar sus proyectos Lolitosos a criterios como el mío, suelen comenzar (y con justa razón) con miedo de cometer fallas o hacer algo mal, a lo que yo siempre he insistido, que mientras confíen en las directrices de Lolitas, Kodonas o Dandys con recorrido y experiencia en el estilo, es muy poco probable que cometan un error (aunque no se niega que existen personas que hacen como si no quisieran escuchar, si eres una de esas personas, el problema no es de quien te apadrina).

Quize hablar de este tema, pues recientemente, ayudé a una chica de la capital de mi país, es decir, la ciudad de Bogotà, a armar su primer conjunto Lolita, de estilo Steampunk, aunque antes de vestirlo, tenía preocupación por si el atuendo salía bien, al final olvidó todo temor, y muy por el contrario, se sintió especial vistiendo aquel atuendo, lo cual con aquella sonrisa en el rosto, pude darme por bien servido en los meses anteriores de esfuerzo, asesoría y planificación, ahora, la estoy convenciendo (al igual que alguna otra chica por ahí) de hacerse un Deco, un OTT, o algo digno de ser puesto en medio de una pastelería y venta de algodones de azúcar, mientras tanto, seguiré soñando en Japón a donde me dijo una amiga que debería ir, por ser un paraíso de colores pastel.

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