My Lolita Style y The Tea Saloon en Revista Paula! (Uruguay)

Hola a todos! En esta entrada les quiero mostrar con muchisimo orgullo y alegría de nuestra comunidad una nota que salió hoy en la Revista Paula sobre moda Lolita.

Para quienes no sean Uruguayos, les cuento que la revista Paula sale una vez al mes con el diario «El País», y trata temas diversos como moda, tendencias, tips, cocina y notas variadas. En esta edición se le dedicó nada más ni nada menos que SEIS hojas a la comunidad lolita de Uruguay (The Tea Saloon) y a My Lolita Style :), con muchas fotos bellisimas y muy interesante en contenido!

Les dejo fotos de la revista, y la trascripción del maravilloso artículo!

«La comunidad Lolita se vistió de gala para Paula» Encanto Rococó : «Parecen atrapados en el tiempo pero son amantes de la moda Lolita, un estilo que nació en Japón en 1970 y conquistó el mundo. Uruguay no es la excepción»

 

«A primera vista no son más que damas -y caballeros- de otra época. Pero en realidad son jóvenes engalanando el Lolita Style, una moda romántica, femenina por excelencia, delicada y divertida, con toques de surrealismo y excentricidad.

Es confuso posicionar sus orígenes en una línea cronológica exacta. No obstante, si es atinado ubicarlo en Japón en la década del ’70 y avalar que en este universo las apariencias engañan. Bajo los delicados vestuarios, los cuidadosos peinados, el fino maquillaje y los accesorios en abundancia hay una causa, una rebeldía, una respuesta estética al modelo de mujer dominante en el país asiático de aquellos años. Tanto, que el estilo se robusteció en un envase de resistencia a legitimarlas como buenas esposas dependientes de sus maridos. Fue así que las primeras exponentes del estilo rompieron esquemas y echaron un vistazo al pasado. Fue entonces cuando encontraron en los siglos XVII y XIX un espejo a través del cual mostrarse.

Los responsables de atizar el fuego en los primeros pasos que dio esta moda fueron pequeños círculos de artistas, músicos y diseñadores japoneses encantados con los signos distintivos del barroco, el rococó, el romanticismo, o la época victoriana. Estos grupos decidieron fusionar la belleza de la antigüedad con la practicidad que exigía el tiempo que les tocó vivir.

Surgieron marcas que lo impulsaron, mujeres dispuestas a amarlo, y hombres abiertos a militar en esta causa. Incluso hubo escritores con plumas ávidas de narrar toda esta atmósfera, como Novala Takemoto, uno de los poetas trascendentales en contribuir a la exportación del lolita más allá de la Isla. Más tarde la globalización, Internet y las tarjetas de crédito internacionales hicieron lo que faltaba.

El aterrizaje en Occidente encontró escollos insospechados. En 1962 Stanley Kubrick estrenó Lolita, con Sue Lyon y James Mason, que dio gama a la novela del mismo título escrita por el ruso Vladimir Nabokov. En 1997 se rodó otra versión, esta vez con las actuaciones de Jeremy Irons y Melanie Griffith. Y aunque nada de esto tiene relación con la moda Lolita, la semejanza en la denominación condujo a más de un malentendido, cuando a finales del siglo XX las marcas se lanzaron a conquistar nuevos discípulos en este lado del planeta.

Fueron y son universos paralelos, aseguran los defensores, pese a que los ajenos al asunto siguen aferrados a la historia que se contó en el cine -y en la obra Literaria-, en la que se detalla el juego de seducción entre un hombre maduro y Dolores, una jovencita a la que cariñosamente llaman Lolita. La composición de ambas películas contribuyó a forjar el imaginario entorno al término, por lo cual se hizo usual asocial su significado con el retrato de una adolescente precoz rodeada de un aura de sensualidad inocente. En Japón, sin embargo, la palabra se utilizó como un símbolo de femeneidad alejada de cualquier connotación sexual. «Más allá de que a alguien le pueda provocar algo, la idea no es verse sexy, no buscamos eso», explicó Brigitte Sellanes de 24 años, una de las representantes más activas de la comunidad en Montevideo. Ella usa uno de los estilos más pueriles y está al corriente de personas a las que les choca.

«Hay quienes hacen asociaciones con la pedofilia. No tiene nada que ver, eso está en la mente de otros, para nosotras no es así, más tomando en cuenta que no dejamos que participen niñoa. El grupo en Uruguay recibe miembros a partir de los 17 años», apuntó.

 

Para el año 2000 el uso era cosmopólita; las marcas niponas más célebres abrían tiendas en Europa y EEUU; las revistas especializadas circulaban por la web y el boca a boca habia fijado las pautas clave de esta tendencia. Hacia el comienzo del nuevo milenio ya eran miles las mujeres que querían vivir la experiencia.

En iberoamerica se encuentra una de las comunidades más grandes fuera de Japón. Daniela Michel de 27 años, editora de Mylolitastyle.com aseguró que en su México natal son más de 500 las chicas que lo llevan, mientras en el resto de Latinoamérica se supera el millar. Por su parte la popular redactora del blog Dolls Stories, Merkades de 32 años, presumió que en España son 300. En Uruguay, Lucy Vivianne de 26 años y Andres Maurer de 21 años, visionarios de esta moda en el país, aseguraron contar con más de 40 involucrados.

Como referentes de los fotos virtuales en esapñol más finámicos, todos coinciden que las facilidades de comunicación del presente son primordiales para explicar la expansión del estilo Lolita. Sin embargo, todos saben que la tendencia sigue marcándose en el país del sol naciente, y es hacia allí donde miran como a un faro.

ROPERO VICTORIANO:

Como en otras modas, las etiquetas más representativas tienen costos elevados. Los seguidores lo saben, aunque promueven el Second Hand y la compra inteligente a través de una búsqueda de réplicas chinas o koreanas de buena calidad y a precios accesibles. «En general es un hobby caro ¿Pero cual no lo es? Hay quienes hastan 60 dólares en un videojuego nuevo, nosotras lo invertimos en una falda. A mi me gustan los diseños de mis tiendas favoritas, pero tengo un par de vestidos confeccionados por mi madre que es diseñadora de moda y alta costura» comentó Daniela Michel.

El ropero Lolita es oneroso, pero las aficionadas tienen un truco: lo comparan con los montos de atuendos más habituales del día a día y la ecuación costo-beneficio es redonda. Casi todo se compra a distancia. En uruguay también, y además se organizan mercaditos de segunda mano y se sale a la caza de prendas «lolitizables». Carteras antiguas, camisas con cuello Peter Pan o de volados son ejemplos ideales para sumar combinaciones al placard, y que se sienta poco en la economía personal.

Los precios más exorbitantes corresponden a marcas como Baby the Stars Shine Bright, Juliette et Justine y Alice and the Pirates. En contraposición hay otras más accesibles como Bodyline, Alice+Fururun o Taobao, el máximo mercado online chino con versión en español e ingles.

Cada una de estas tiendas tiene su especialidad en los tres géneros que lo representan: classic, sweet y gothic. Partiendo de esta base cada aficionada elige lo que le queda más práctico y cómodo, dependiendo de la ocasión y sus preferencias. Luego para sumar detalles personales se valen de los subgeneros derivados que van desde el elegant gothic, el pirate o hasta el punk.

Para armar este puzzle es clave tener claridad respecto a lo que representó el barroco, el rococó y la época victoriana: Vestidos con diseño, elegancia y mucho petticoat.. De hecho casi la única regla para ser miembro del club es mantener la estructura característica con falda acampanada, y cuanta menos piel se muestre mejor, si bien en ocasiones especiales se permiten ciertas licencias, sobre todo en primavera o verano.

El cabello corresponde lucrilo perfecto, por eso recurren a pelucas y apliques para no dañar el propio, proporcionando además el juego con colores diversos en formas lacias o enruladas. El maquillaje es suavge, se aplican polvos claros para lucir una piel de porcelana y los completan con rubores de paleta baja. La excepción a la regla es para los géneros goticos que usan labiales rojos y delineados oscuros para profundizar la mirada.

Un típico maniquí puede estar compuesto por una sola pieza, como un jumperskirt -vestido sin mangas-, o un coordinate -combinación de prendas-. A esto se adjuntan los accesorios que encajan con refinamiento a las prendas elegidas: zapatos, medias, sombreros, tocados, tiaras, carteras y en ocasiones hasta sombrillas.

Otro detalle no menor es la elección de los materiales de las prendas. Los vestidos que se adquieren en tiendas especializadas vienen con sello de calidad, pero la advertencia se orienta a los que eligen confeccionar sus propias ropas. «Odiamos las puntillas de nylon, tienen que ser de algodón. Somos quisquillosas porque el estilo lolita es una inversión que nunca pierde valor. Manteniendo todas estas exigencias los vestidos pueden ser revevndidos o pasar a ser objetos de colección», complementó Brigitte Sellanes.

Todo esto es trasladable a los hombres, para quienes también hay una plaza en este territorio. Como el B-lolita, que contempla a quienes les gusta la estética y buscan verse comocualquier chica que porta el estilo;  o los géneros independientes como el kodona -pantalones cortos, camisa de algodón, zapatos de punta redonda, tirantes-; el ouji -pantalones cortos por debajo de la rodilla con terminación de encaje, calcetines altos, camisas con cuello alto-, y el dandy -prendas parcas en color negro-.

SE DICE DE MI:

Resulta innegable que ver una mujer engalanada con el Lolita llama la atención. Quienes llevan la tendencia lo saben y en numerosas instancias se sonríen de las consecuencias -positivas y negativas- que enfrentar al salir a la calle con este look. «En Uruguay si vestís sin jeans y championes ya sorprendés porque acostumbramos a vestir ropa sobria, y al mínimo diferencial ya te miran raro» reflexionó Cecilia Fereyra, una de las referentes locales más jóvenes pero con más años en la moda.

Comenzó a organizar su ropero Lolita en 2009 y por el momento no está en sus propósitos abandonarlo. Es más es de las pocas que lo viste entre semana, aunque lo suaviza con menos apliques en el pelo o sin enaguas. «Trato de estar más discreta, buscando la comodidad necesaria y sintiéndome linda. Para mi esto es una forma de ver la belleza y tengo claro que me tiene que importar poco lo que me digan los demás. Es imposible agradarle a todos, te vistas normal o diferente, y la manera de enfrentarlo es hacer lo que te gusta sin detenerte en lo que te digan. Hay que estar a gusto y no hacerle daño a nadie. Así estás ejerciendo un derecho,»

Lucy Vivianne tiene una tienda de accesorios propia y estudio Odontología. Es la administradora del foro online y la responsable de la unidad del grupo. Todo se inició en el 2010, a ella le interesaba el estilo y abrió el grupo «Gothic lolita Uruguay» en Facebook gracias al cual unificó a todos los adeptos a la causa. «Aprendimos a conocer datos de las tiendas, detalles de las prendas y a comprar en Internet. Es nuestro espacio para compartir recetas de cocina, música, fotografía y arte».

En fiversas circunstancias ella es la cara visible del grupo y por eso es la encargada de responder las dudas de personas interesadas en ser parte del juego. «Estamos abiertos a recibirlas, pese a que siempre procuramos charlas antes para conocerles más. Les preguntamos por qué les interesa y que les motiva a sumarse. Organizamos reuniones de integración con picnic en el Botánico o el Jardín Japonés. Ahí muchos llegan a explorar y despues no siguen porque no se interesan».

LIFESTYLE

Hay costumbres y rituales frecuentes en la moda Lolita que la convierten en un estilo de vida. Son prácticas que abren las puertas a este universo que procura encontrar la belleza en las cosas más cotidianas. «Es una lucha por lo que se ama», dijo Daniela Michel luego de contar que antes de ser parte de esta movida era una persona antisocial, poco comunicativa y mal organizada.

«El estilo me empuja a ser mejor persona y me lleva por sendero no recorridos. Me muestra el verdadero significado de luchar por lo que se quiere, desde algo tan trivial como conseguir mi vestido de ensueño, hasta la meta de lograr algo en mi vida. No se ya donde acaba el Lolita y donde comienzo yo, nos fusionamos más allá de la ropa. Para mi significa valentía, coraje y decisión, todo envuelto en una cubierta dule que revindica la imágen de la mujer y su femeneidad en toda su expresión. Este es My Lolita Style.»

Merkades indicó que el estilo la ayuda a seguir viendo la magia en los pequeños detalles. «Es una chispa de felicidad, el color en un mundo gris. No es solo un vestido, es mucho más porque detrás siempre hay una persona».

Brigitte Sellanes en Uruguay opinó que es el encuentro lo que hace que esto sea más que una moda. Por regla general el grupo se reúne para compartir momentos. Es usual verlos en el salón de té del Club Brasilero, donde el encanto del lugar les brinda un refugio en la ciudad. «Nos gusta como nos atienden y el servicio que ofrecen. Eso no es común en todos los sitios a los que vamos. Para mi es terapéutico. Vas y estás con tus amigos con las que compartís gusto. Estamos todas en la misma sintonía, recuperamos el encuentro y la charla, algo que se perdió. Buscamos rescatar cosas lindas que quizás parezcan burguesas en algunos aspectos, pero están rodeadas de valores como la solidaridad y la amistad».

Esta fue la nota completa. Quiero felicitar a la comunidad entera de The Tea Saloon, a Merkades, a Daniela, considero que hicimos un trabajo excelente representando al lolita como realmente lo sentimos. Así también agradecer infinitamente a Yelly Barrios que fue la comunicadora que nos realizó la nota y al fotógrafo Agustin Paullier, que supieron entendernos y captar la escencia de la moda de una manera totalmente acertada, cosa que ya sabemos que no ocurre siempre 😛

Espero que disfruten esta entrada, y perdonen si se tornó un poco larga 😛 (Me duelen los dedos de escribir xD)

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